
"Mmmm... yes, yes... alidl... mmmm... telmi: guot duyunid?"... Hasta aquí todo bien. Quiero pensar que no, pero éste va a ser, de nuevo, el principio del fin de mi dignidad, del show que se monta cuando un amable sudafrinano le habla, como al quiosquero de su barrio, a una persona cuyo nivel de inglés se ha quedado en el COU, hace ya unos cuantos millones de años: "hebde donedo xuuxovd lxh2xh eebjugv"... es todo lo que logro entender. Y otra vez que me falta frente para tantas y tantas gotas de sudor que empiezan a brotar cual manantial de montaña (a falta de frente, por supuesto, empiezan a salir por los lugares más recónditos de mi anatomía...), y que no me queda sangre en el cerebro, porque se ha ido toda a mi cara.
Y aquí comienza, señoras y señores, el inevitable ritual de gestos, sonidos y convulsiones... vamos: el verdadero lenguaje universal, que hace que todos pensemos "bueno... algo de inglés sí que sabré... que, entender, nos hemos entendido"...
Para colmo, siempre te preguntan cómo llegar a un sitio o a otro... la cantidad de mapas que le arrencado yo a las páginas amarillas... Aunque esto, mejor, para otro día, que por hoy creo que es suficiente...









