YES VERY WELL FANDANGO

Ayyy... Se masca la tragedia...

Oigo la puerta, y los veo ahí... tan altos... tan rubios... tan abrasados por el sol... tannnnn... ¡tan extranjeros!... mierrrrrrrrrda...

"Do you speak english?", pregunta con ese extraordinario acento nativo, y esa sonrisa de oreja a oreja, con la absoluta seguridad de que le voy a decir que sí, por supuesto, cómo no voy a conocer yo el lenguaje universal, el de Shakespeare, por favor, que tengo una carrera... ¡porrrr favorrrr!...

"Mmmm... yes, yes... alidl... mmmm... telmi: guot duyunid?"... Hasta aquí todo bien. Quiero pensar que no, pero éste va a ser, de nuevo, el principio del fin de mi dignidad, del show que se monta cuando un amable sudafrinano le habla, como al quiosquero de su barrio, a una persona cuyo nivel de inglés se ha quedado en el COU, hace ya unos cuantos millones de años: "hebde donedo xuuxovd lxh2xh eebjugv"... es todo lo que logro entender. Y otra vez que me falta frente para tantas y tantas gotas de sudor que empiezan a brotar cual manantial de montaña (a falta de frente, por supuesto, empiezan a salir por los lugares más recónditos de mi anatomía...), y que no me queda sangre en el cerebro, porque se ha ido toda a mi cara.

Y aquí comienza, señoras y señores, el inevitable ritual de gestos, sonidos y convulsiones... vamos: el verdadero lenguaje universal, que hace que todos pensemos "bueno... algo de inglés sí que sabré... que, entender, nos hemos entendido"...

Para colmo, siempre te preguntan cómo llegar a un sitio o a otro... la cantidad de mapas que le arrencado yo a las páginas amarillas... Aunque esto, mejor, para otro día, que por hoy creo que es suficiente...

Tengo que aprender inglés... antes de que mate a alguien.

CHORROVIAGRAS, FALSORMONAS Y OTROS INVENTOS

Recientemente escuché en un telediario que 1 de cada 6 medicamentos que se compran son falsos. Me parece una afirmación un tanto peculiar ya que, desde luego, en las farmacias, cada paciente puede tener una garantía del 100% (salvo delito) de que el medicamento que se le está dispensando viene directo del mayorista o del laboratorio, lugares sometidos a una cadena de custodia.

Mi sorpresa aumenta todavía más cuando tecleo el google "comprar viagra", o "comprar anabolizantes", o "comprar X"... tengo los ojos abiertos como platos. Es que no me cabe en la cabeza cómo una persona puede se tan ingenua como para hacerse con un medicamento que no cuenta con ningún tipo de garantía sanitaria. No sé cómo se puede ser tan inocente como para pensar que alguien va a vender una pastilla a 1,98€, cuando cuesta unos 25€, y además sin receta, esto es, sin ningún tipo de control médico, con los efectos secundarios, interacciones y contraindicaciones que determinados medicamentos para la disfunción eréctil, hormonas, y adelgazantes (a base de hormonas y anfetaminas, por cierto) pueden conllevar. ¿Y los nombres que les ponen a las supuestas especialidades?: kamagra, viagra soft... eso ya mueve a la risa... o casi peor que no le cambien el nombre, estoy pensando.

Lo mejor que le puede pasar a estas personas es nada: que, a lo sumo, pierdan unos euros, y que el problema que les cause no sea mucho mayor. Eso sí, cuando se trata de medicamentos para trata el cáncer o el SIDA, alguien debería colgar de los huevos en la plaza mayor a los individuos que los venden.

La guinda de este pastel ya son los descuentos: "si compras más de 10 X te regalamos 4 más"... "por cada envase de Y, te regalamos un moldeador de bustos"... etc. Como si fuesen paquetes de calcetines, o fuese la web de la teletienda.

Un poco de cabeza: que no fumamos, nos aseguramos de ingerir bioalimentos no modificados genéticamente, usamos las plantas medicinales, y la homeopatía, y luego estamos con estas cosas.

Como dice siempre mi madre: nadie da duros a cuatro pesetas... qué razón tienen las madres...

DERECHO A MORIR

Durante todos estos días se escucha constantemente el estruendo de voces encontradas acerca del derecho de las personas a elegir entre la vida y la muerte. Vivir o morir es, quizás, el máximo grado de expresión de la libertad. Pero ¿realmente tenemos derecho a decidir sobre nuestra propia vida, teniendo en cuenta las circunstancias que provocan dicha determinación?, ¿realmente debe ser una decisión personal?, ¿realmente estamos capacitados para esto?.

Toda nuestra existencia es una continua toma de decisiones: los estudios, el trabajo, la casa, el coche, la pareja,... Sin embargo, todas ellas nos permiten un margen de error, de forma que siempre podremos rectificar. Si decidimos poner fin a nuestra vida, no hay marcha atrás. Si ha sido un error, nuestras familias, nuestros amigos, nuestras parejas, serán quienes paguen las consecuencias del arrepentimiento. Si no lo ha sido, probablemente les libremos de un calvario crónico.

Por otra parte, tiene que ser una decisión tan fuerte que venza el instinto natural de supervivencia, inherente al ser humano, ya que, a diferencia del suicidio, ha de ser planificado y consentido.

El último factor a tener en cuenta es el agente ejecutor. Esa persona que, por una lado, está obligada a salvar vidas a toda costa y, por otro, a terminar con ellas. La verdad es que no me gustaría estar en su pellejo.

Sin duda es un tema espinoso y controvertido. Para mí, casi imposible de legislar, porque cada caso es un mundo, y cada momento, puede ser una eternidad.

TERAPIAS ALTERNATIVAS

THE TEAM HOYT: "CAN"

A diario conozco familias que no se dejan llevar por la adversidad. No son muchos los valientes que afrontan según qué problemas, sobre todo cuando la gravedad de éstos es extrema, o cuando su propia vida se ve condicionada (o supeditada, más bien) a ellos. La vida golpea, a veces, con tanta fuerza, que cuesta reponerse. Todos lo conseguimos, sí, pero algunos, además, se hacen más fuertes. Se convierten, así, en héroes cuyas historias pueden llegar a ser tan extraordinarias que les hacen salir del anonimato, como es el caso de los Hoyt.

En el momento de nacer, Rick Hoyt sufrió una falta de oxígeno que le produjo una cuadriplejia espástica, que iba a condicionar toda su vida. Su padre, Dick, no estaba dispuesto a que su hijo muriese en vida. Su lema: "you can".

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Todo un ejemplo para los que disfrutamos de una vida más o menos cómoda, y para los que decimos que amamos, o que nuestra familia es lo primero, o tantas y tantas cosas...

10 DE SEPTIEMBRE

Casi 3000 personas se suicidan cada día. Por cada persona que logra suicidarse, lo intentan 20 o más.

Cada vez se tiene más conciencia de que el suicidio es un problema de salud pública importante, aunque en muchas sociedades sigue siendo tabú. En los últimos 50 años, los suicidios han aumentado un 60%, y esta aportación ha sido, sobre todo, a costa de los países en desarrollo.

Los suicidios notificados ya son una de las tres principales causas de muerte entre jóvenes de 15 a 34 años, aunque la mayoría de los suicidios se siguen registrando entre adultos y ancianos (personas mayores de 60 años).

Los momentos de desesperación absoluta pueden terminar de la peor forma, aunque no lo entendamos, aunque nos preguntemos mil veces por qué, aunque creamos que nosotros no lo haríamos nunca.

LA MIEMBRA

Resulta curioso lo que algunos hombres llegan a sentir cuando su "miembra" empieza a emplearse con menos dedicación de la normal. Se sienten medio hombres, no encuentran sentido a la pareja, tienen vergüenza de lo que les pasa, y creen firmemente que van a ser abandonados. ¿Pero por qué? ¿Acaso creen que no hay más en ellos?.



De pequeños se comparan los tamaños. De adolescentes, los pelos. De jóvenes, el uso. De adultos, el abuso. Y, con el tiempo, el desuso pero, eso sí, en tono humorístico, no vaya a ser que su interlocutor se dé cuenta de que, broma, broma, no es.

Demasiada importancia se le da a algo que no puede permanecer ajeno al tiempo, que se sabe que, más tarde o más temprano, seguirá su curso normal de deterioro. Los años pasan entre lamentos y resignación, en lugar de molestarse en investigar otras fórmulas de sexualidad, o de buscar un tratamiento. Al final, la impotente, es la pareja.



No hay por qué renunciar al sexo. Ni por edad, ni por enfermedad. Hoy en día, la disfunción eréctil tiene tratamiento y, si no, tiene remedio, y no tiene por qué convertirse en disfunción sexual. Así que fuera timidez, que vergüenza es robar, o maltratar: que un médico y un sexólogo pueden resolver muchos quebraderos de cabeza.