Decía Churchill que es más fácil gobernar una nación que educar a tres niños... hoy lo he visto con mis propios ojos. No sé muy bien de quién es la culpa, ni tan siquiera si merece la pena perder el tiempo en pensarlo, en vez de emplearlo buscando una solución. Pero lo cierto es que, la pasividad de algunos padres y madres ante los acontecimientos que protagonizan sus hijos en su presencia, es totalmente sorprendente. Será por costumbre o cansancio. A lo mejor es que están habituados a ver cómo su nene destroza sus muebles, o cómo le da por meter la manos en una estantería y tirar todo abajo, o cómo le prende fuego a la casa. Yo qué sé.

Mientras derriba media farmacia, intentas mirar a su mamá, a la vez que tratas de adivinar con cuánta virulencia va a reprenderle. La mirada es suplicante, cada vez más. Y da su fruto, piensas. Allá va. Se acerca... "Pepiiiiiito: no toques eso, anda". ¡¡¿No toques?!!. Aún tendré que agradecer que no haya venido con un bate de béisbol o una motosierra el nenito, o que no haya entrado a la rebotica y al almacén a seguir "tocando".
Ya está bien del "es que son niños". No señores, no son niños: si se les da esa educación lo único que van a ser es gilipollas. Aunque ya se sabe que de tal palo...

5 efectos secundarios:
Ayy qué recuerdos!!Esos niños que son terremotos y que acababan obligando a sus padres a comprar la jalea real para destrozar el peluche de la abeja maya...
Supongo que es la desgana que impera en la sociedad. Los hijos de los desganados=los delincuentes de mañana. Y sí, hay muchos eh?
Bss.
siiiiiii, es horrible, yo lo veo cada día.
Entran a la librería y tocan y retocan los libros, y todo eso con las manos del bocadillo de nocilla. No se cortan al subirse a las estanterías y seguir retoqueteandolo todo.
Entonces es cuando tu piensas ¡Cómo la madre no le diga algo me va a salir una úlcera!
Pero entonces su madre le llame la atención diciéndole un simple ¡Paraaaa, no toques que la señorita se va a enfadar contigo!
No señora, la señorita se va a enfadar con su santa mamá que no tiene las narices de controlar a su monstruito.
Pero entonces, cuando tu ya piensa que nada puede ir peor, el niño entra tras el mostrador y se cuela en el aparador o en el almacén.
Si señor, increible, pero cierto.
Ahora es cuando toca decir: !Claro es que a los niños de hoy en día es muy difícil controlarlos!
Pues es cierto que es difícil, pero todo es cuestión de educación, yo tengo la suerte de trabajar con niños en un centro social, y coordino a un grupo de 25 niños de entre 4 a 7 años, y puedo asegurarte que (aunque hay días y momentos para todo) la educación prima sobre todo, y no se convierten en monstruos, sino en niños.
Madre mía, como me estiro con el comentario, jejejejeje. Lo siento si es muy largo, pero es que me he sentido tan identificada con tu post que no he podido evitarlo.
Un saludo muy grande
Yo tengo en casa un ex niño de esos y a su mamá también...jiji...
Muy buen despacho, Kapi. Si supieras cuántas de éstas historias vivo cada día... y lo peor es que sabes que estás intentando educarles para nada.
Pueees supongo que sabréis que con la ley nueva de protección del menor es ilegal darle un par de ostias o castigarle, que es lo que se merece. Tampoco te voy a decir que le tengan que arrancar la cabeza, pero a mí me castigaban cuando era pequeñay y me paneaba con mi hermana, y no me siento particularmente traumatizada.
A mí lo que me da pánico de verdad es que cuando yo sea vieja, los que me pagarán las pensiones serán esos animales de bellota.
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