Después del cierre, acostumbro a dejar todo el trabajo dentro. Pero hay días que no es posible, por su excesiva crudeza, por demasiadas familias golpeadas por la muerte, por las enfermedades, por las desgracias constantes, por circunstancias a las que uno, por más que lo intenta, no puede permanecer ajeno. Quizás lo peor de este trabajo no sea la estrecha relación con el paciente, sino con sus familias, con sus amigos, sus vecinos: el ser conocedor de su vida personal, incluso íntima, muchas veces te hace participar en sus vidas como uno más, te hace traspasar la frontera de lo profesional.
Hoy ha sido uno de esos días, de esos que no quieres que se repitan hasta dentro de mucho y que, lamentablemente, volverán. Porque siempre vuelven, porque es el ciclo de la vida, esa rueda que gira sin parar, inmutable, implacable.
Cuando comento este tipo de sentimientos con compañeros de otras ramas (médicos, enfermeros, fisios, ...) me dicen que a todo se acostumbra uno. Tengo miedo de hacerlo. Tengo miedo de perder la humanidad.

5 efectos secundarios:
Por esa sensación no quiero ser médica. Y si lo soy, sólo acepto la especialidad de forense. No me gustaría tener una vida entre mis manos, tener hilos de sus últimos momentos entre mis manos, sin saber como entrelazarlos. Me quedaría enredada en su tela de araña...
:) Un saludo
Desde luego hay que echarle valor al asunto para tratar cosas por el estilo...o tal vez haga falta perder toda la humanidad que puedas no para salvarte tú al llegar a casa, si no para saber realmente como salvarles a ellos...
Supongo que es una misma defensa de nuestra mente. Nos deshumanizamos cuando nos acostumbramos a ver ciertas desgracias, para seguir sobreviviendo. Desgraciadamente lo habitual se convierte en normal.
Nos pasa a tod@s los que trabajamos con personas. Es tremendamente difícil no acercarse a la persona, no implicarte en su día a día.
No creo que acostumbrarse sea perder la humanidad, es sólo crearte un escudo para que tu vida no sea inmersa en las desgracias ajenas, y creo que en ciertas profesiones, esa coraza es necesaria.
Ánimo, que cada día es distinto al anterior, y mañana en vez de tragedias, quizás te encuentres con mejorías y alegrías.
Besos.
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