No quería que se me pasase nada por alto: son cosas delicadas, y más para una mujer de su edad. Así que sujeté la caja con delicadeza, la abrí por un lado y la incliné hasta que el contenido resbaló hacia mi mano. Le mostré el tubo de crema, y le quité la rosca…
— ¿Ves?... por aquí enganchas el aplicador… es éste, mira: parece una jeringa, ¿te das cuenta?.
— Sí.
— Lo enroscas aquí… aaaaasí, ¿ves?... aaaahí, hasta el tope… ¿bien?...
— Sí.
— Pues cuando lo tienes así colocado, tiras de este émbolo hasta que llenas el tubo, ¿vale?...
— Sí.
— Perfecto. Ahora hay que desenroscar… aaaaahí… y queda la jeringa sola, ¿ves?...
— Sí.
— Coges la tapa del tubo, la enroscas, y lo dejas bien cerradito… así, ¿bien?...
— Sí.
— Por último, introduces el aplicador en la vagina, y aprietas el émbolo para que se vacíe dentro la crema, ¿sí?...
— Sí.
— Y después lo lavas con jabón y agua tibia, y lo dejas secar hasta el día siguiente, ¿entendido?...
No faltó ni un detalle. Había intentado ser lo más natural posible, sin detalles escabrosos, sin lenguaje coloquial, muy profesional. Ya he dicho que es delicado tratar ciertos temas con según qué personas.
Esbocé una sonrisa que se estampó en un ceño fruncido con un hilo de estupor.
— ¿Alguna duda, F.?...
— Sí.
— Dime.
— La gina ésa que hablas… ¿es ahí abajo?...
— ¿Ves?... por aquí enganchas el aplicador… es éste, mira: parece una jeringa, ¿te das cuenta?.
— Sí.
— Lo enroscas aquí… aaaaasí, ¿ves?... aaaahí, hasta el tope… ¿bien?...
— Sí.
— Pues cuando lo tienes así colocado, tiras de este émbolo hasta que llenas el tubo, ¿vale?...
— Sí.
— Perfecto. Ahora hay que desenroscar… aaaaahí… y queda la jeringa sola, ¿ves?...
— Sí.
— Coges la tapa del tubo, la enroscas, y lo dejas bien cerradito… así, ¿bien?...
— Sí.
— Por último, introduces el aplicador en la vagina, y aprietas el émbolo para que se vacíe dentro la crema, ¿sí?...
— Sí.
— Y después lo lavas con jabón y agua tibia, y lo dejas secar hasta el día siguiente, ¿entendido?...
No faltó ni un detalle. Había intentado ser lo más natural posible, sin detalles escabrosos, sin lenguaje coloquial, muy profesional. Ya he dicho que es delicado tratar ciertos temas con según qué personas.
Esbocé una sonrisa que se estampó en un ceño fruncido con un hilo de estupor.
— ¿Alguna duda, F.?...
— Sí.
— Dime.
— La gina ésa que hablas… ¿es ahí abajo?...
A veces nos perdemos en los detalles y obviamos lo verdaderamente importante.

4 efectos secundarios:
JAJAJAJAJA
Recuérdame que algún día te regale un buen diccionario de sinónimos.
TQM
Y, al final...,¿qué es la gina, Kapi?,jajaja.
Dime la verdad, ¿fuiste capaz de contener la risa? Venga, la verdad, ¿eh? ;)
A decir verdad, jezabel, tuve que apretar los labios... jajaja...
Besos.
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