"El agua hierve a 100 ºC, pero no a 99." Fueron las palabras que mi profesor de Filosofía de COU me dedicó tras suspenderme una evaluación con un 4.95 (después de varios desacuerdos pasados, todo hay que decirlo). Lo único que hervía entonces era mi sangre. Millones de grados contenidos en una pequeña cabeza casi adolescente. Maldita sea.
"Es duro, ¿verdad?. Paciencia, que ya sabes cómo son las oposiciones." Son las palabras que oigo del conserje nada más separar mi dedo del tablón de anuncios, con el ceño fruncido y la cara de cansancio por la espera. Ha estado ajustado. Me abrazo a mi chica, le doy la mano, y nos vamos a casa. A intentarlo de nuevo. Por esto ya no hierve mi sangre. Lección aprendida.

Y yo pensando que la Filosofía no servía para nada...

2 efectos secundarios:
Cierto, los conocimientos de filosofía nos ayudan cuando menos nos lo esperamos. Genial
Gracias por tu visita, un saludo
Lo siento mucho, Kapi. Lo siento de verdad.
Procura relajarte todo lo que puedas. Si no, haremos una maratón de messenger hasta que lo consigamos.
Te quiero mucho.
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